Hoy he estado trabajando en un tema que tú nunca verás. ¡Ojalá vivieras, para que lo comentaras, bien o mal!
Anoche me tuve que sumergir en una bañera de agua caliente, y dejar que el vapor me envolviera, para perder en él mi tristeza.
No puedo creerme que hayas muerto. Yo, que he visto morir a tantas personas, tras larga agonía, o de golpe, prácticamente mientras hablaba con ellos, he aceptado esas "partidas" con más aplomo que la tuya.
Te escribí en mi mente un poema mientras el agua, ardiente, intentaba levantarme el ánimo. No lo recuerdo bien. No quiero recordarlo ahora. No voy a poner enlaces a los nombres citados en esta dedicatoria. Me falta aliento.
Polidori. Recuerdo un fascinante relato sobre un vampiro, al que el Polidori original dio vida. No entraré ahora en si fue él o un Byron escondido, quien escribió tal obra. Sólo sé que te
ganaste a pulso el apodo que escogiste. Un pulso del que nos hemos quedado huérfanos.
Pasaron por mi garganta, en un canto triste, canciones y melodías que expresaban por mí mi pesar.
Al levantarme esta mañana, recordé una de mis películas preferidas, "Remando al Viento", de Gonzálo Suárez, y supe que tú más que nadie merecía el poema de primer vídeo que voy a colocar, escrito por Byron, y las imágenes y la música que lo acompañan. Esta última, que adoro, se repite en el segundo vídeo en toda su extensión. En la primera, el vídeo se corta, casi en seco, como tu vida. En la segunda, la repetimos íntegra, pues tú nunca morirás. Tenía pensado ubicar estos vídeos en mis comentarios futuros sobre la película que te he comentado. ¡Qué vacía será ahora esa posible entrada futura sin ti!
Y pensado en ti, pienso en quienes nos han dejado para siempre, sin que lo sepamos nunca. En que me puede pasar a mí como a ti. En... ¡Qué más da ya!
Hasta otro momento, amigo mío.
12-11-2010
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Amigo Polidori. Hoy he hecho justicia con unas cálidas palabras que recibí de nuestro compañero Argelio, a raíz de mi tristeza (y la de todos los que te seguimos admirando) por tu fallecimiento. No he subido las palabras exactas de su mensaje. Una torpeza informática me hizo borrarlas. Pero no puedo olvidar su sincero cariño, que ahora te hago extensivo. Me mandó además un vídeo, que aparte de en
su entrada, quiero compartir aquí también.
Un abrazo.
En nombre de todos.