domingo, 5 de octubre de 2008

Paul Newman - Las muertes chocantes


 Ahora (bueno, ya hace unos días), va y se muere Paul Newman.
 Pensé que con el tiempo dejaría de marcarme tanto las muertes de famosos. Pero parece que no, o que al menos siempre quedará un punto en mi interior que seguirá "chocándose" ante acontecimientos similares.
 Es curioso ver como la muerte de gente muy cercana, más real por pertenecer a tu entorno, puede llegar a marcarte menos que la de un actor, un músico famoso...
 Será que los mitos no deberían tener permisos para morir. Estamos tan vinculados a ellos, que su desaparición es,en cierto sentido, la desaparición de parte de nuestro esquema mental. Podemos aceptar que envejezcan, imaginarlos dormitando plácida, pero eternamente, en una mecedora junto a la entrada de su casa, a la cálida luz de la tarde. Pero ya más...
 La primera muerte que me sentó como una patada fue la de John Lennon. De la de Fofó, como que ni me enteré, aunque fuera un tipo entrañable.
 Recuerdo que me llevaba un vecino al instituto cuando oí que le habían asesinado. Me tembló todo. No porque fuera John Lennon, en concreto. ¡Es qué era uno de los Beatles! ¡Ya sabía que la gente se moría! ¡Quiero decir "toda la gente"! ¡Pero coño, un "beatle"!
 "Amargaíto" anduve durante esa semana. El mundo se había vuelto raro. Fue mi primera pérdida histórica personal. Hasta ese momento, en mi patrimonio de muertes célebres sólo estaban "las de fuera de mis años": como las de J.F.K,  Gandhi y  Martin Luther King.
 Pasó el tiempo, y durante unos cursillos de verano, para intentar evitar repetir curso, se muere Henry Fonda.
Otra patada. Y mira que el hombre venía anunciado que se moría desde hacía tiempo. Desde "En el estanque dorado". Pero tres cuartos de lo mismo aparentaba katharine Hepburn y se nos fue hace sólo cinco años, en el 2003. En fin, que de aquel verano he olvidado las caras de un profesor que me caía muy bien, y de una compañera de clase que "me ponía". Pero aún recuerdo, fielmente, el momento en el que compré el periódico para "asegurarme". Por si el resto de las ediciones estaban trucadas para joderme el día...
 Y así ha ido pasando la vida. Y han ido llegando los "muertos mitológicos": Audrey Hepburn, James Stewart, Gregory Peck...


 Ahora, Paul Newman. Un tipo que no sólo era guapo, sino buen actor y al parecer buen tipo. Hablar de él sería referir un montón de tópicos que, aunque reales, serían repetidos. Y no es este el momento. Sólo que te echaré de menos, viejo. Cuídate. ¡Y mi pésame, señora Woodward! ¡Qué la conocí en primer lugar a través de su marido, y luego por sus propios méritos! ¡No se me muera, por lo que más quiera!
 ¡Qué tiempos aquellos, en que mi máxima desazón era saber que la presentadora del telediario estaba casada, aunque yo fuera aún un mocoso y ella una mujer hecha y derecha, con una mesa por piernas!



Subido por primocarnera07

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