domingo, 16 de agosto de 2009

Quimiosíntesis


 Esta imagen que ven es la de la superficie de un gusano, cubierta de bacterias quimiosintéticas.
 Hace pocas décadas, todo el concepto de la vida en la Tierra se basaba en la fotosíntesis. Esto es, ciertas plantas y otros organismos aprovechan la luz solar para convertir la materia inorgánica en materia orgánica. Otros devoran a estas formas de vida, como en el caso de los hervíboros, y estos a su vez son devorados por los seres carnívoros y omnívoros...Luego llegan las grandes multinacionales y nos devoran a todos.
 Este hecho (no me refiero a la multinacionales) planteaba no pocos debates sobre las posibilidades de formación de la vida en la Tierra. Esta era muy poco habitable cuando la vida surgió. Todo parecía una cuestión de suerte. Aún sabiendo que las bacterias extremófilas pueden sobrevivir en entornos inimaginables. Pero es que estamos partiendo de la base de que ya se habían formado bacterias. Y como todos sabemos, teóricamente, en esos momentos aún no se daban las condiciones favorables para que unos posibles aminoácidos se unieran para formar unas proteínas, etc. Salvo que vinieran de fuera. Esto no es improbable. La teoría de la Panspermia, ridiculizada en sus orígenes, va ganando espacio cada día. Pero aún así faltaba un elemento físico relativamente estable que permitiese el desarrollo de la vida. Hasta que un día...


 ... como decía la canción apareció un "barquito chiquitito" que "sí podía navegar". De hecho estaba teledirigido, era submarino e intentaba bajar a los más profundo del mar para sacar imágenes de las fumarolas submarinas, y otras fuentes de emanaciones volcánicas e hidrotermales. ¡Y se encontraron con vida, allí donde la luz no llegaba!



 Aún siendo conocidos los animales abisales y sus peculiares características, estas nuevas formas de vida tenían una peculiaridad asombrosa. No dependían de la luz para vivir. No realizaban la fotosíntensis. Extraían todo lo que necesitaban de los elementos arrojados por las "agresivas" fuentes que la expedición había ido a visitar. ¡Allá abajo gusanos gigantes, con bacterias capaces de metabolizar elementos sulfurosos en sus "bocas", convivían con todo tipo de criaturas adaptadas al medio perfectamente!


 Surgía así un nuevo debate. ¿Y si la vida había llegado del fondo del océano? ¿O se produjeron ambos fenómenos? Lo cierto es que, conocido lo conocido, son muchos los que cada día se suman a la idea de que, en el fondo del mar proliferó la vida que, con el tiempo se abriría camino hasta la superficie. Y quizás haya llegado no sólo de lo profundo de nuestras aguas, sino de lo profundo del espacio... Y algo parecido puede estar ocurriendo ahora mismo fuera de nuestro mundo, en satélites como Europa, bajo su superficie congelada. Tal y como predijera Arthur C. Clarke en su novela "2010-Odisea Dos".

 A continuación van los tradicionales enlaces(aparte de los marcados en el texto y el vinculado al título) y un artículo sobre el tema de la "Enciclopedia Universal Micronet 2009":

Enlaces:

Nota: Los enlaces del artículo están inoperables en este formato.

Quimiosíntesis

Chemosynthesis.
& Formación de compuestos orgánicos a partir de CO2 por microorganismos que utilizan la energía derivada de reacciones químicas.
La energía necesaria para llevar a cabo el anabolismo autótrofo procede de reacciones químicas exotérmicas. La quimiosíntesis solamente la pueden desarrollar las bacterias nitrificantes, las sulfobacterias incoloras y las ferrobacterias.
Las bacterias nitrificantes utilizan, para la transformación del CO2, la energía derivada de la oxidación del amoníaco (NH3) a ácido nítrico. Este proceso consta de dos fases; en la primera, el amoníaco pasa a ácido nitroso (NO2H), y para ello dos moléculas de amoníaco se unen a tres de oxígeno (O2), dando lugar a dos moléculas de ácido nitroso y otras dos de agua, además de 72.600 calorías; en la segunda fase, el ácido nitroso pasa a nítrico; para ello, dos moléculas de ácido nitroso se unen a una de oxígeno, dando lugar a dos moléculas de ácido nítrico (NO3H) más 18.000 calorías. El ácido nítrico al reaccionar con las sales origina nitratos.
Las sulfobacterias incoloras obtienen la energía de la oxidación del ácido sulfhídrico (SH2) a ácido sulfúrico, que al reaccionar con las sales minerales forma sulfatos. El SH2 se une a dos moléculas de oxígeno y produce ácido sulfúrico más 115.000 calorías.
Por último, las ferrobacterias obtienen la energía de la oxidación de carbonatos y sulfatos de hierro, que son transformados en sus correspondientes hidróxidos.
El mecanismo bioquímico por el que estas bacterias quimiosintetizadoras del carbono consiguen transformar el CO2 en materia orgánica es poco conocido. Es probable que la energía que se desprende de las reacciones oxidativas citadas sea captada y transferida como energía química al ATP y de esta forma utilizada para la fijación del CO2. Por otra parte, debe existir una liberación de protones (H+) y electrones (e-) capaces de reducir al anhídrido carbónico y transformarlo en compuestos orgánicos. Se ha visto, por ejemplo, que las bacterias nitrificantes y las ferrobacterias cuentan con unas enzimas (tipo citocromos) que transportarían los electrones en función de los átomos de hierro que poseen. De forma que al liberarse un e- se uniría a un H+ para formar hidrógeno, el cual sería captado por una molécula de NADP+ transformándose en NADPH, que actuaría como transportador de hidrógeno para reducir al CO2.
LBD.
Enciclopedia Universal DVD ©Micronet S.A. 1995-2008

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