jueves, 17 de julio de 2014

Sotosombras- Cleopatra Selene II, la hija de la "faraona" más famosa de la historia.


 Hace muchísimos años planeé escribir un pequeño libro centrado en los herederos y antecesores de famosos personajes de la historia. Me resultó sorprendente ver como algunos tenían grandes o pequeñas historias de interés, que tristemente fueron aplastadas por las sombras de los citados "monstruos de la historia". Pensé titularlo "Sotosombras" (esas barbas, tipo Abraham Lincoln, usuales también entre los marinos, y que parece haber sido desterradas de la cara para sobrevivir y resistir en un pedazo de cuello). Resulta evidente que ya nunca escribiré ese libro. Así que, en lo que pueda, aunque con menos datos, buscaré un hueco en este blog para esa proyecto.
 Y dicho esto, empecemos...


Cleopatra Selene II


Monedas con las efigies de Cleopatra Selene II y Juba II



 Allá por los años 80, el escritor Terenci Moix triunfó con una novela titulada "No digas que fue un sueño", centrada en la tormentosa relación vivida por el militar y político romano Marco Antonio y Cleopatra (Cleopatra VII, en realidad), ultima reina del Antiguo Egipto. Fue oyéndole en una entrevista cuando me enteré de la existencia de que una hija de la mujer con "la nariz más comentada de la historia"... ¡Llegó a ser reina!
 ¡Me quedé de piedra! ¿Cómo era que con mi fascinación por la historia se me había pasado el destino de esta descendiente, mientras que conocía el de sus hermanos, destacando Cesarión? Me propuse averiguar más sobre esta y otras "sotosombras". Y empecé por Cleopatra Selene II.



 Cleopatra Selene II, (o Cleopatra VIII), fue uno de los mellizos frutos de la unión del famoso militar romano y la Señora del Alto Y Bajo Egipto. Su hermano recibió el nombre de Alejandro Helios. Pero su destino se pierde en la oscuridad de la historia. Al igual que su hermana y su hermano Ptolomeo Filadelfo, fue llevado con cadenas de oro a Roma para goce del pueblo, volcado en el triunfador Augusto, que en dura lid superó a todos sus adversarios y se convirtió en el primer emperador de Roma y luego en dios, además de darle su nombre al mes preferido de los turistas: agosto. Ya allí, pasó a ser custodiado (junto a sus hermanos), por Octavia hermana del nuevo César y viuda de su padre, Marco Antonio. Algo que tuvo que resultar muy incómodo, si tenemos en cuenta que esta fue abandonada por su padre al conocer a su célebre madre. ¡Todo un panorama! Esto ha hecho creer que el olvido de Alejandro Helios en la historia se debe a una posible ejecución, pero lo más probable fue que muriese pronto por alguna enfermedad, o que incluso acompañase a la protagonista de esta entrada en parte de su cronología, pero sin dejar una sombra lo suficientemente fuerte como para ser recordada.
  De hecho, es probable que no supiésemos tampoco nada de Cleopatra Selene II de no ser por su matrimonio con Juba II, de Numidia. Porque salvo lo contado anteriormente, el único otro dato no especulativo es que esta mujer y su hermano recibieron educación en Alejandría hasta que ella cumplió seis años. Dada la gran formación intelectual de su madre (Cleopatra, con sólo catorce años, podía expresarse en siete u ocho lenguas, y era docta en música, historia y ciencias políticas), es más que previsible que quisiera para sus descendientes una educación no inferior. Lo que apoyaría la hipótesis del fuerte papel que su hija desarrolló como reina. ¡Y es que Cleopatra Selene II llegó a ser reina! ¿Cómo? Aquí hemos de detenernos para hablar del citado Juba II.
 El reino de Numidia se extendió en tierras de las actuales Argelia y parte de Túnez, y se puede decir que siempre fue un estado títere, dependiendo la suerte de sus reyes de los conflictos de su entorno. Así ocurrió con Juba I, que erró al posicionarse contra César durante la Segunda Guerra Civil de la República de Roma. Tras ser derrotado, se suicidó. Su hijo Juba II, al igual que su futura esposa, fue obligado a desfilar como preso por las calles de Roma. Pero luego recibiría una gran educación, que aprovechó con gusto, "romanizándose" tanto que con sólo 22 años escribió un estudio sobre arqueología romana. Surgía así un hombre cultísimo, creativo y emprendedor. Como veremos, para su desgracia.
 Entre el 26 y el 20 a.C Augusto le hizo casarse con nuestra protagonista. Es fácil imaginar que, tras una vida tan "movida", ambos esperarían poco de aquella unión. Pero también es fácil suponer que el resultado pudo ser una grata sorpresa, ya que no sólo estaban unidos por el dominio de Roma, sino también por un amor inmenso a la cultura. Ahora iban a encarar juntos su destino como regentes en Numidia.
 Pero el reto fue un trabajo imposible. Los nuevos reyes intentaron en vano realizar reformas en el reino. Mas las ideas eran excesivamente "extrañas" para el pueblo. Demasiadas "gotas" de cultura foránea agotaron las esperanzas que se pudieran haber depositado sobre el hijo del antiguo rey. El pueblo se sublevó y los monarcas tuvieron que huir a Mauritania. El antiguo reino se acabó convirtiendo en una nueva provincia romana, tras ser sofocada la sublevación.
 La vida en Mauritania, en cambio, fue totalmente distinta, y tan beneficiosa para ellos como para el pueblo. Cleopatra II Y Juba II fortalecieron la economía del país a través del comercio con todo el Mediterráneo, destacando especialmente los tratos con Hispania e Italia. Gran parte de su éxito se debió al restablecimiento de antiguos productos fenicios (viaje a las "Islas Púrpuras") a la exploraciones de tierras en ese momento apenas exploradas (Montañas del Atlas, Madeira y Canarias) y a la utilización de Tingis (Tánger) como gran centro comercial. Gratamente sorprendido, Augusto nombró a Juba II Duovir honorario (magistrado colonial) de Gades (Cádiz) y Carthago Nova (Cartagena). Una posición que no hubiese logrado de no ser por el apoyo y los conocimientos de su esposa en diversas materias políticas y culturales, su respaldo igualmente en el desarrollo de las investigaciones científicas y naturales, sin olvidar la pasión de ambos por las artes escénicas.
 Cleopatra Selene II murió en el año 6 d.C. De su relación con Juba II nacieron tres hijos: Cleopatra Selene (fallecida en el V a.C), Ptolomeo de Mauritania (1 a.C- 40 d.C) y Drusila de Mauritania (enlace en inglés), nacido en el año  5 d.C. un año antes de la muerte de su madre). Su mausoleo (erigido para ella y su marido), mezcla de estilos, aún se yergue reflejando la personalidad fuerte, decidida y culta de esta mujer prácticamente desconocida.





 Enlaces:

http://es.wikipedia.org/wiki/Cleopatra_Selene_IIhttp://terraeantiqvae.com/profiles/blogs/hallado-un-grupo-escultorico-con-la-imagen-de-cleopatra-selene-ii#.UyXwN_n9iqg