miércoles, 15 de mayo de 2013

AWIXUMAYITA/ ADRIANA BAÑARES CAMACHO Y SU "ENGAÑO PROGRESIVO"



 Hace ya unos años que me encontré a Adriana Bañares Camacho en la red. O mejor dicho con Awixumayita, su "nombre secreto". Secreto no tanto por que no esté bien a la vista, sino porque tras su  sombra, al otro lado de su personal espejo, nos encontramos con una mujer compleja. No se puede (al menos yo no puedo) leer a Awi sin admirarla sinceramente. Ni tampoco sin hartarte en otras ocasiones. Adriana vomita cuando se expresa. Vomita luces y fangos, cariños y odios, esperanzas que se resisten a los palos y heridas aparentemente imposibles de curar. ¡No hay puntos medios con esta muchacha! Pero, como decía la canción: "Y sin embargo te quiero!"... Y no es broma, Awi. A ti te lo digo. A ti que me has permitido incluso vampirizar tu blog para enriquecer este mío, tan paupérrimo. A ti, a la que hace años te prometí unas palabras de dos de tus otras publicaciones, y que se han quedado esperando a terminar otro proyecto. Es bueno saberte ahí.
 "Engaño Progresivo" (a partir de hoy, y para mí, "el libro rojo de Awi"), es una niña de porcelana desasosegada, encerrada en un cuerpo de mujer que yace sobre el lodo frío. Un cuerpo que se nos muestra como desarbolado, con las extremidades prácticamente descolocadas, como si una cuchilla de afeitar le hubiera cortado los hilos que le sostienen en un descuido. Pero lejos de estar muerto, por sus venas navegan a contracorriente millones de extrañas y diminutas muñecas de cerámica con ojitos de alquitrán y manitas y pies que casi no se ven. Pequeños trozos de vida que te hablan de desengaños, de besos recibidos de labios  con piel sosa, de culpas infantiles, de canciones y películas que te oyen y te ven, de pasados y presentes que saltan de un estado a otro sin que casi te des cuenta, de huellas en las que tal vez un buen lector pueda ver más de lo que yo veo... Porque con Awixumayita pasa lo que con los personajes de Julio Verne. Ocultan muchos secretos, empezando por sus nombres, sean Hector Servadac, Nemo o Phileas Fogg. Me pregunto si algún día seré capaz de leer a Adriana Bañares Camacho y sentirla como ella desea ser sentida. Tal vez sea imposible, o tal vez sea una incapacidad mía. Sea cual sea la respuesta, yo seguiré intentándolo. De momento seguiré disfrutando de estas imágenes y emociones que me despierta. Y lamentado no poder hacer un mejor comentario.
 Te sigo, Awi. Te sigo. 

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 ENGAÑO PROGRESIVO

 Adriana Bañares Camacho

 Publicado por:

 Diputación de Valladolid

 Fundación Jorge Guillén

 Urueña Villa del Libro


 Colección Maravillas Concretas:

 Maravillas Concretas, nº 3

 I.S.B.N: 978-84-15046-15-8 

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